jueves, 16 de junio de 2011

ESTA HISTORIA



¿Cómo es posible que al menos por algunos minutos haya sido yo la que cuestione en cómo es que estamos criando a nuestros hijos? mis niños son absolutamente normales, se portan bien y se portan mal y a veces también se portan re mal; bajan corriendo las escaleras, no se abrochan nunca los zapatos, pelean por el asiento que ocuparán en el auto, hasta se dicen tonto o feo y en su cabecita más de alguna vez me llaman "bruja", a ratos desobedecen hasta que me pongo verde, hablan al mismo tiempo y me exigen atención exclusiva, pero también son amables, cariñosos, absolutamente preocupados por mis dolores (intentan quitarme el dolor a punta de besos y masajes). En el colegio y en palabaras de sus profesores son respetuosos, trabajadores y esforzados.


Entonces, si ellos son tan buenos ¿por qué hoy nosotros estamos tristes por Cristóbal? mi niño que es puro corazón sufre el maltrato de uno de sus compañeros. Joaquín que ama con el alma a su hermanito, nos contó. Cristóbal en silencio bajaba sus ojitos, dos días estuve llorando a ratos, con el corazón apretado y el miedo sentándose a mi lado, hasta que dan las 3 y mis niños se toman de mis manos para irnos a casa. En 3 días hemos tenido cuatro entrevistas en el colegio, no queremos más violencia, pero resulta que el agresor es tan víctima como nuestro Cristóbal.


Mi niño grande me revuelve el corazón y me adormece la conciencia, hierbo de rabia e impotencia tanto que en uno de esos momentos le dije ¡Pegale de vuelta! me miró raro y me dijo Tú no entiendes, la violencia no se resuelve con la violencia. Llevo 6 años enseñándoles precisamente eso y me demoré un segundo en cambiar de opinión...tienes razón disculpa, si estuviera en problemas me gustaría contar con alguien como tú, mi hijo querido. Este niño resulta ser un ejemplo para mi y para muchos que resuelven sus diferencias sin pensar, lo hacen simplemente a golpes, quien golpea más gana, punto.


Después de eso, me volvi más racional y protegemos a Cristóbal aumentando su autoestima, explicándole que nadie tiene derecho siquiera tocarlo si él no quiere, menos a darle un golpe. Asegurándole que toda su familia lo ama y estamos dispuestos a ayudarle en lo que sea, pero sobre todo a que el tiene que decir NO, BASTA, DEJAME O HABLARE CON EL PROFESOR, estas son frases válidas y tiene el derecho a ser escuchado. El Colegio no tiene ninguna posibilidad de ignorar porque aqui estamos nosotros únidos y preocupados por nuestro niño y también por el "agresor" que es la segunda víctima en toda esta historia.





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